Aunque hoy en día todo el mundo lo tiene asumido, sobretodo aquellos que trabajamos en el mundo de las TI, la tecnología de infraestructura de clave pública, PKI, o como queramos llamarlo, sigue siendo una barrera muy importante para el despegue del uso de los servicios electrónicos por parte de los ciudadanos.
El uso de certificados digitales para asegurar la autenticidad de los ciudadanos en aquellos servicios que se le ofrecen a través de medios electrónicos, principalmente a través de internet, es un estándar de facto, y todas las tramitaciones electrónicas que existen, en su mayoría por parte de la Administración Pública, cuentan con dicha tecnología de base como sistema de autenticación.
Sin embargo, esta tecnología cuenta con una gran complejidad electrónica, desde el modelo criptográfico que se utiliza como origen de la misma, hasta los sustentos físicos que la incorporan, como el actual DNI electrónico.
Y esta complejidad se traslada directamente a los ciudadanos. Para la persona de a pie, no especializado en tecnología, es extremadamente complicado entender todo lo que sustenta eso que denominan certificado digital. Más aún cuando se unen con otras palabras parecidas, como firma digital, factura electrónica, etc.
¿No sería importante hacer entender a los ciudadanos, esos de toda la vida, que el cambio al modelo electrónico requiere también cambios de otros modelos?
Tags: certificado digital, dni, pki
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