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Cloud Computing, esa palabra de moda

1 Octubre 2008 37 visitas Sin comentarios

Llevo escuchando Cloud Computing desde hace mucho tiempo, sin embargo parece como que ahora es el momento de que ese concepto salga al exterior y todos tengamos que hablar de los beneficios o maldades de dicho término.

Realmente el Cloud Computing no es otra cosa que un concepto acerca del modo de relacionar al usuario con los sistemas de información en general. Más o menos viene a decir que para esa relación, la visión debe ser que los sistemas se encuentren en la “nube” de Internet y que los usuarios puedan acceder a ellos desde cualquier lugar que permita un acceso a Internet, estando por tanto los datos de dichos sistemas de información almacenados en algún lugar de esa nube, sin que los usuarios tengan que entender la complejidad de los propios sistemas que lo soportan.

En particular, conceptos como Web 2.0, el software como servicio y similares son conceptos que entran a formar parte del marco general denominado Cloud Computing, que algunos incluso confunden con otro concepto parecido denominado Grid Computing, que nada tiene que ver.

Aunque personas como Richard Stallman, defensores a ultranza y predicadores del software libre, se muestran preocupados con este concepto, personalmente no tengo la misma opinión. Ellos están preocupados respecto a la idea de que el tener nuestros datos en algún sitio en Internet, que no controlamos, y que se supone está controlado por otras personas externas a nosotros, con otros objetivos, significa una pérdida de libertad y seguridad sobre dichos datos.

En mi opinión, el concepto de poder acceder a aplicaciones, y en definitiva a sus datos, de manera ubícua desde cualquier punto con conexión a internet, no tiene porqué significar obligatoriamente que perdamos libertad o seguridad en el acceso y/o almacenamiento de esos datos. Otra cosa es que quien nos proporcione esas aplicaciones que nos permiten ser accedidas desde cualquier lugar de Internet sean empresas con unos objetivos entre los que esté utilizar nuestros datos para compartirlos con terceros, utilizar nuestros datos para a través de una minería obtener otros, como nuestros intereses habituales, de qué hablamos, qué buscamos y cómo nos comunicamos.

Pero esto último, sinceramente, siempre ha existido, siempre ha estado ahí. Por ejemplo cuando vamos a un Supermercado y pasamos nuestra tarjeta “de puntos” para obtener un descuento en el precio, una acumulación de beneficios (económicos o no), estamos sin querernos dar cuenta ante un posible uso similar al que pueden hacer estas empresas que proporcionan aplicaciones a través de Internet, estamos dando nuestros datos de qué compramos, con qué frecuencia vamos al supermercado, a qué tipo de supermercados nos gusta ir, en definitiva estamos mostrando cuáles son nuestros hábitos de compra a través de un análisis de todos los datos anteriores.

Sinceramente, como en otras ocasiones ha ocurrido, cuando el concepto real se traslada al virtual empezamos a preocuparnos por cosas de las que no nos preocupábamos hata entonces; y si no que se lo pregunten a los que se dedican al e-commerce, quién de nosotros no nos hemos preocupado al terner que dar nuestra tarjeta de crédito al comprar por internet..

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