¿Cambiamos para innovar o innovamos para cambiar?
No hay duda, es muy difícil innovar. Hablo de innovar como esa estrategia, tareas o modelos empresariales que nos permiten crear algo donde antes no había nada, o bien cambiar conceptos o modelos establecidos simplemente para mejorar.
En Andalucía, donde vivo, corren ahora vientos favorables para potenciar la innovación. Al halo empresarial general de apoyarse en la innovación para diferenciarse, crecer y perpetuarse se une el apoyo de Organizaciones Empresariales, Administraciones Locales y sobretodo la Administración Autonómica. La Junta de Andalucía ha establecido durante esta legislatura un apoyo firme al uso de políticas que mejoren o faciliten la generación de innovación, sobretodo en el entorno empresarial, aunque también en otros sectores como el educativo. Estas ayudas se han dirigido principalmente a empresas andaluzas, pero también a empresas radicadas en Andalucía.
Este apoyo se basa principalmente en dotar a dichas empresas de las herramientas posibles para intentar hacer que cambien, que piensen de forma diferente, que se den cuenta de que innovar es un proceso fundamental para el desarrollo futuro de la empresa.
Durante estos años he visto pasar ocasiones de todo tipo para permitir que estas empresas andaluzas no tengan problemas en invertir en innovar. Desde subvenciones a concursos de ideas, pasando por eventos de networking y conferencias multitudinarias. Creo que no ha existido una política tan decidida a potenciar la innovación como la que ha existido durante estos años.
Sin embargo a veces echo de menos que, sobretodo las empresas andaluzas, piensen en cambiar para innovar porque es lo que está de moda y es lo que hoy me puede permitir obtener ingresos o financiación, en vez de pensar en innovamos para cambiar porque el futuro de mi empresa se basa en diferenciarse y en mejorar. Como andaluz, siento ver muchas de las primeras y pocas de las segundas.











¡Deja tu comentario!